miércoles, 26 de agosto de 2009

The Rock Show: Realities heavies


Es bien sabido que las verdaderas estrellas del rock viven al límite y debido a esto muchas de esas leyendas acaban saliéndose del camino de la forma más salvaje posible, pero los que todavía están conduciendo por la autopista hacia el infierno y no han pisado aún el averno se lo montan a lo grande tanto dentro como fuera del escenario. ¿Por qué armar el show únicamente on stage cuando pueden sacar tajada contando sus excesos y miserias en un reality televisivo? Ésta es la última moda entre los dioses del rock.

El que fue solista de Black Sabbath, Ozzy Osbourne fue uno de los pioneros al presentar su vida en familia en la MTV con su show The Osbournes. Atrás quedaron los escandalosos y sangrientos conciertos donde entre canción y canción arrancaba de un mordisco cabezas de murciélagos. Mientras busca nuevo guitarra (considera que Zakk Wylde está demasiado influenciado por el estilo Black Label Society) el cantante de Crazy Train y Supernaut lo que ahora le va- y ya desde hace unos pocos años; ya es todo un veterano en esto de los realities- es mostrarle al mundo que aunque sea uno de los frontmen más heavies de todos los tiempos cuando llega a casa es o al menos intenta ser un padre de familia de lo más corriente. Tras cuatro temporadas y varias “charlas” destacadas entre padre rockero colgado e hijos consentidos porreros, vemos a un Ozzy antes desconocido por el público siendo romántico con su mujer Sharon- ahora conocidísima por pertenecer al jurado de Britain’s Got Talent-, intentando ser aunque sea por unos minutos un adonis griego siguiendo el rollo mente sana in corpore sano y dejando de meterse substancias ilegales y haciendo ver que practica algo de ejercicio o hasta como amo de casa ahí recogiendo las mandungas de los verdaderos dueños de la casa: unos chuchos algo apalancados y marranos que se mean en la alfombra del salón a la mínima oportunidad.

A pesar de que no pasará desapercibido como un padre normal y corriente y no solo por decir “fuck” mil veces en una sola frase, lo bueno es que siempre le quedará un cajón lleno de chocolate (el de comer) y quizá otro no visto con otro tipo de substancias no aptas para blandengues y en nuestra retina esos momentos como cuando surge algún problema doméstico y llama con su peculiar voz a su mujer o aquellos en que aparece correteando a su manera por toda la casa en busca del perro que se ha orinado en su alfombra para reñirle y grita eso de: “¿Quién coño se ha meado en mi alfombra? Te voy a tirar a la p**a piscina. Fuera de mi jodida casa. Es un jodido terrorista. Forma parte del p**o clan de Bin Laden…” y otras perlas similares. En cuanto a momentos más serios siempre se hablará de como se mostró el tratamiento y recuperación de Sharon y su cáncer de colon o cuando Ozzy se quedó en coma durante una semana tras sufrir un grave accidente.

Otra leyenda de rock se ha apuntado al carro de los realities y no solo aparece en la pequeña pantalla contando sus aventuras domésticas sino que hasta es capaz de convertirse en profesor de música para impartir los conocimientos adquiridos después de años de sexo, drogas y rock’n’roll. A pesar de estar en la actualidad entregado en cuerpo y alma a su nuevo disco (un comunicado enviado hace poco más de un mes confirmaba el regreso de su banda a los ruedos tras once años de ausencia musical) Gene Simmons, líder y bajista de Kiss, conocido por tener la lengua más larga (y no metafóricamente hablando) del rock, por su cara de Demon pintada en blanco y negro o por escupir sangre en sus directos, empezó con la serie Rock School, estrenada en Channel 4 (Reino Unido) en 2005 y le siguieron las peripecias familiares en Family Jewels.

En la primera temporada de Rock School, Gene se adentra en una escuela de lo más tradicional del Reino Unido (niños con uniformes estilo Tudor incluido) para impartir clases de rock’n’roll a un grupo de trece añeros. Los diez afortunados alumnos, asiduos a escuchar y tocar música clásica y desconocedores del gran mito que es su instructor, tienen que transformarse musical y estilísticamente y aprender a componer canciones como un verdadero grupo de glam rock antes del gran examen de graduación: ser teloneros de los padres del metal, Motörhead.

Gracias a una banda sonora de lujo: Led Zeppelin, Pink Floyd, Queen, Free y los propios Kiss, entre otros, y de numerosas escenas para el recuerdo como Gene tocando Rock and Roll all Night ante un público de geriátrico o su primera aparición en la escuela con su gabardina de cuero a lo Matrix y sus inherentes gafas de sol y gritando en plan Pennywise eso de: “Wow Yeah!! Hellooo kiddies!!” a los alucinados y algo acojonados pupilos, hemos podido conocer otra faceta del maestro Simmons. Por sus venas corre rock’n’roll puro y éste es capaz de inyectárselo hasta el más negado.

Por otra parte, Family Jewels nos presenta a la familia Simmons al completo en su lujosa mansión de LA, pero a pesar de que los cuatro miembros viven por todo lo alto: coches de lujo, fiestas por todo lo grande, viajes a diestro y siniestro o miles de dólares derrochados en ropa y complementos, como ocurre con Ozzy nos encontramos con el Gene más sincero y transparente posible y si, aún y así, sigue siendo una caricatura de una leyenda del rock. Simmons es tan o más excéntrico de lo que su imagen pública alberga y hasta sus propios hijos son conscientes de ello y de ahí que sea motivo de mofa. La diferencia: al Príncipe de las Tinieblas (Ozzy) se le ve perdido y sus hijos acaban cansando con sus manías y a Simmons se le ve más activo que nunca y su prole engancha desde el minuto uno, sobre todo cuando se trata de hablar del patriarca y los negocios que se monta a raíz del mito Kiss.

Gene toca, respira, vive, es Kiss fuera y dentro de los escenarios y es capaz de vendérselo hasta el mismísimo Papa si hiciese falta. Sus medios: la buena música de su grupo y muchas, muchas chicas medio despelotadas. Resultado: desde un Mr. Simmons’ bikini car cash hasta unos DVDs de fitness en plan Cindy Crawford pero más subidos de tono. En la industria del rock todo vale y Gene lo explota a conciencia. Si eso no entretiene por otro lado queda lo mejor de la serie: los líos familiares. Vemos a Gene- un conquistador nato que aclama haberse acostado con miles y miles de mujeres- sobreprotegiendo a su hija de quince años que empieza a tener sus primeros escarceos amorosos o intentando dejar el trabajo de lado y centrarse en su esposa ex modelo y ex conejito playboy o nos encontramos a Nick, el hijo rockero o lo que es lo mismo: una versión más joven de Gene, un chico en potencia (sexual y musical), intentando pasar desapercibido aunque las teenagers hollywoodienses de bien (y alguna madre salida también) le quieran sacar hasta el hígado (por decir algo) con tal de que el muchacho sea su pareja por un día.

A pesar de que Ozzy y Gene son los casos más sonados de rockeros destripando su vida más íntima a través del televisor, otras estrellas de la música y el show business se han apuntado a esta moda. El caso más reciente es el del rapero Snoop Dogg con su programa Snoop Dogg's Father Hood, donde se le ve inmerso en su vida familiar lidiando con las travesuras de sus hijos, intentando encontrar un adiestrador para sus mascotas o sorprendiendo a toda la familia cuando tras muchas burlas acaba trayendo al mismísimo David Beckham para que les enseñe a jugar al soccer y después invitarle a su restaurante de pollo frito favorito.

Y por si fuera poco y dejando atrás a músicos (aunque no por eso es menos heavy, ya que bien podría ser una mezcla entre Rob Zombie y Zakk Wylde), hasta el mismísimo Hulk Hogan, famoso por sus melena rubia tan bien cuidada que va a juego con su bigote, sus mamporrazos de Pressing Catch y sus vestimentas de motero rockero, nos abre las puertas de su casa en Hogan Knows Best para que veamos cómo se las gastan el día a día en la mansión Hogan.

Muchos son los que se oponen a que las grandes leyendas del rock comercialicen con su vida privada e imagen pública de esta manera, pero como dice Gene Simmons (en uno de los episodios de Rock School) el rock’n’roll también es un negocio y como se suele decir: para que se lo lleven otros me lo llevo yo o en sus propias palabras: “El rock es una potente industria. Te proporciona mucha pasta y si dices que el dinero no te da la felicidad… He ganado más de un millón de dólares, pero si hay un dólar que no quieras por favor puedes dármelo a mí. […] Toda mi vida he escuchado eso de ‘Tiene demasiada pasta y demasiadas mujeres’. Traducción: Me gustaría ser Gene Simmons.”. ¿Arrogancia? ¡Qué va! Así se las gasta Mr. Simmons y así es el rock’n’roll de verdad.

1 comentario:

  1. Lo mejor son los videos de "Sexercise" y ver como Gene se lleva a su hija a los castings para buscar a las chicas fitness más hots.

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